higuera

Esqueje de higuera con nebari

Muy buenas compañeros!

El blog de hoy trata sobre higueras, esos maravillosos árboles caducos tan lentos de ramificar, tan difíciles de reducir sus hojas, y con unos frutos tan deliciosos (sí, es mi árbol preferido jeje).

Si bien, suelen ser árboles caros solo por tener un par de ramitas, o por tener algo de conicidad en el nebari, también es cierto que no es nada difícil conseguir ambas cosas en, relativamente, poco tiempo.

Hoy le toca a este esqueje de ficus carica, de higos negros, al que como podéis ver ya tiene conicidad, y tiene una gran ventaja oculta: tiene la base etiolada (para el que no sepa lo que es, os dejo uno de mis primeros vídeos de teoría sino el primero:https://www.youtube.com/watch?v=X59VHYTE_-s)

bonsai higuera

esqueje ficus carica

Lo primero que haremos será sumergir el esqueje en benerva (1 pastilla/ litro) y aminoácidos (cantidad recomendada por el fabricante) durante 1-4 horas.

En la siguiente foto podéis ver el corte. Siempre que hagáis un esqueje, éste debe de ser lo más limpio posible, como si de un bisturí se tratase. El objetivo es “dañar” cuanto menos mejor el cambium (a pesar de estar cortándolo), ya que si el corte no es limpio, quedarán filamentos de madera libres que correrán la suerte de pudrirse con mayor facilidad y esto nos llevará al fracaso.

higuera

Corte limpio

A continuación, como de costumbre para la siguiente técnica, pondremos pasta cicatrizante en el xilema. En el cambium, floema y córtex, podemos aplicar alguna “hormona” enraizante si queremos, o simplemente nada pues no hace realmente falta.

higuera

sellado con pasta cicatrizante

Una vez sellada, procedemos a clavarla, literalmente, en una superficie planta. Preferiblemente de madera, pues se mantendrá húmeda siempre (el plástico nunca) y se bio degradará con el tiempo. En mi caso he usado un trozo de tabla de pallet a medida.

creando nebari

pallet con tornillo

Procederemos a clavar el esqueje, dejándolo bien apretado para evitar que las raíces vayan hacia donde no queremos, y obligarlas a ir hacia los extremos de la tabla, ensanchando así el nebari y creando un sistema radicular perfecto.

creando el nebari

Ahora solo nos faltan dos cosas, la primera pinchar nuestra estaca.

Para ello hemos decidido ponerla directamente en maceta de bonsái con el objetivo de ver la evolución en este tipo de maceta, aunque se aconseja una de entrenamiento por unos 2-5 años para la creación del nebari y sistema radicular perfecto.

Plantando el esqueje

En cuanto al sustrato, hemos decidido usar akadama. Como bien sabéis, prefiero la turba para esquejes, y la grava volcánica a la akadama, pero en este caso no me quedaba ninguna de las dos y la akadama tampoco es mala opción jeje.

Como podréis observar, he clavado en el fondo cuatro trozos de pellet de ave (abono solido orgánico) para cuando esas raíces lleguen tengan de que alimentarse (pues la akadama no aporta nutrientes) y porque, cuando esas raíces lleguen a la comida, el árbol creará más raíces hacia ese lugar para alimentarse, procurando una mayor velocidad en el crecimiento primario de estas.

Coctel mágico

Llegados a este punto, solo nos queda aplicar, en este caso el mismo agua en la que lo teníamos sumergido.

Como la akadama se seca relativamente rápido, lo pondremos en el invernadero para conservar la mayor cantidad de humedad. Si estuviera en turba o en una maceta más grande no haría falta.

Ahora solo nos falta esperar que brote, y el año que viene o el siguiente trasplantar para ver como va ese sistema radicular, en cuyo momento podríamos guiar las raíces sobre la tabla mediante puntillas, para darle una forma perfecta a ese nebari.

Espero que os haya gustado esta entrada y lo pongáis a prueba. Mi más cordial saludo a todos.

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